HISTORIA DEL CHUCHUMBÉ

Música y lírica Popular en el Sotavento Veracruzano

Los versos del chuchumbé son:

En la esquina está parado
un fraile de la merced,
con los hábitos alzados
enseñando el chuchumbé.

Que te pongas bien,
que te pongas mal,
el chuchumbé que te he soplar.

Una vieja santularia
que va y viene a San Francisco
toma el padre, daca el padre
y es el padre de sus hijos.

De mi chuchumbé de mi cundaval
que te pongas pongas bien que te voy a aviar.

El demonio de la China
del barrio de la Merced
y como se sarandeaba
metiéndole el chuchumbé.

Que te pongas bien,
que te pongas mal,
el chuchumbé te ha de soplar.

Eres Marta, la piadosa,
en cuanto a tu caridad,
que no llega peregrino
que socorrido no va.

Si vuestra quisiera
yo le mandara
el cachivache de verinduaga.

En la esquina hay puñaladas
¡Ay Dios que será de mí!
que aquellos tontos se matan
por eso que tengo aquí.

Si vuestra merced no quiere venir conmigo
Señor Villalba le dará castigo.

Animal furioso, un sapo;
ligera una lagartija;
pero más valiente el papo
que se sopla esta pija.

Si vuestra merced no quiere venir conmigo
Señor Villalba le dará castigo.

[Y si] No vienes de buena gana
te dará el premio el señor Villalba.

Me casé con un soldado
lo hicieron cabo de escuadra,
y todas las noches quiere
su merced montar la guardia.

¿Sabe vuestra merced qué? ¿Sabe vuestra merced qué?
<< canta la misa >> le han puesto a vuestra merced

Mi marido se fue al puerto
por hacer burla de mí;
¡él a fuerza ha de volver
por lo que dejó aquí!

Que te pongas bien,
Que te pongas mal,
el chuchumbé te he de aviar.

Y si no te aviare, yo te aviaré
con lo que le cuelga a mi chuchumbé.

¿Qué te puede dar un fraile,
por mucho que te tenga?:
¡Un polvito de tabaco
y responso cuando cuando mueras!

El chuchumbé de las doncellas,
ellas conmigo y yo con ellas.

En la esquina está parado
el que me mantiene a mí,
el que me paga la casa
y el que me da de vestir.

Y para alivio de las casadas
vivir en cueros y amancebadas

Estaba la muerte en cueros,
sentada en un escritorio,
y su madre le decía:
"¿No tienes frío demonio?".

Vente conmigo,
Vente conmigo,
que soy soldado de los amarillos.

Por aqui pasó la muerte
con su aguja y si dedal,
preguntado ´e casa en casa:
"¿Hay trapos que remendar?".

¿Sabe vuestra merced qué?
¿Sabe vuestra merced qué?:
la puta en cuaresma
le han puesto a usted.

Por aquí pasó la muerte
poniéndome mala cara,
y yo cantado le dije:
"¡No te apures alcaparra!".

Si vuestra merced quisiera y no se enojara
<<carga la jaula se le quedara>>.

Estaba la muerte en cueros
sentada en un taburete;
en un lado estaba el pulque
y, en el otro el aguardiente.

¿Sabe vuestra merced qué?, ¿Sabe vuestra merced qué?:
que me meto a gringo y me llevo a vuestra merced.

Cuando me parió mi madre,
me parió en un campanario,
cuando la vino la partera
me encontraron repicando.

Repique y repique le han puesto a vuestra merced:
si no se enoja se lo diré.

Cuando se fue mi marido
no me dejó que comer,
y yo lo busco mejor
bailando mi chuchumbé.

¿Sabe vuestra merced que?, ¿Sabe vuestra merced que?
<<meneadora de culo>> le han puesto a vuestra merced.

Mi marido se murió,
Dios en el cielo lo tiene;
y lo tenga tan tenido
que acá, jamás, nunca vuelva.

Chuchumbé de mi cundaval
que te pongas bien, que te voy [a] aviar;
por si no te aviare, yo te aviaré
con lo qu ecuelga a mí chuchumbé.

El demonio del Jesuita,
con un sombrero tan grande,
me metía un surriago
tan grande como su padre.

Si vuestra merced quisiera y no se enojara,
<<la fornicadora se le quedara>>.


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