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A
través de un vidrio oscuro
Peter
Matthews, ensayista y estudioso de la obra de Ingmar Bergman (Uppsala,
Suecia, 1918), describió de esta forma el cine de este
realizador:
"El cine de Bergman es vigorosamente confesional, y a menudo parece una
proyección de la propia mente dividida de su creador. Es como si
el diálogo fuera realmente un agonizante monólogo en el
cual id y superego, lo divino y lo demasiado humano, lucharan por la
supremacia en un teatro interno perpétuo...".
Estas palabras son muy adecuadas al tratar de describir esta cinta con
que da inicio su también llamada "trilogía de la
fé". La premisa fundamental puede formularse en estos
términos: si Dios existe, ¿bajo qué formas se nos
presenta?, ¿cómo podemos percibirlo?
La historia toma lugar en una isla del mar Báltico, donde David
(Gunnar Björnstrand), escritor de novelas pasa el verano con su
hija mayor Karin (Harriet Andersson), su hijo menor Minus (Lars
Passgärd) y Martin (Max von Sydow), el esposo de Karin.
Karin sufre de esquizofrenia, su vida se posa sobre una delgada
línea que apenas separa la realidad de sus fantasias y temores.
Martin, hace más el papel de doctor y protector que de esposo, y
Minus, es un adolescente confundido por la breve insinuación
erótica que tiene con su hermana y la falta de
comunicación afectiva con su padre. David, el padre, es quien
origina los conflictos fundamentales de la trama. Su trabajo como
escritor (que se insinúa mediocre), ha estado siempre por encima
de su familia, reflejándolo en actos tales como el abandono
constante y la utilización del padecimiento de su hija para sus
fines literarios. El frágil equilibrio mental de Karin se ve
finalmente roto al descubrir el diario de su padre, donde ha escrito:
"Su enfermedad es incurable, solo periodos ocasionales de lucidez. Lo
supuse desde hace mucho, pero la certeza, no obstante, es casi
insoportable. Estoy horrorizado por mi curiosidad, por la urgencia de
registrar el progreso, de hacer una descripción de su gradual
desintegración. Para utlizarla". Ella es entonces consciente de
su utilización como un objeto en la obra de su padre. Su
derrumbe es total.
Karin oye una voz (¿la voz de Dios?), a través de una
pared de papel tapiz marchito, en el ático. En una escena
crucial de la cinta, justo en el momento de la llegada de un
helicóptero que llevará a Karin de regreso al sanatorio
mental, ella tiene una de sus visiones. Se escucha el ruido del
helicóptero, una puerta se abre, su padre es un expectador
impaciente, su esposo sufre por ella a su lado. Dios aparecerá,
a los ojos de Karin... el terror se apodera de ella. Luego repite:
"Tuve miedo. La puerta se abrió, pero el Dios que
apareció era una araña. Vino hacia mi, y vi su rostro.
Era un rostro terrible, y frío, que trató de penetrar en
mi... He visto a Dios."
Karin se aleja con su esposo en el helicóptero. Quedan al final
la conmoción y la duda. El atardecer llega a la isla ahora
habitada solamente por David y su hijo Minus. La percepción del
mundo es distinta para Minus (el sabe ahora que todo puede suceder), su
mente confusa requiere alguna esperanza, tal vez un Dios, y más
aún, requiere alguna prueba de la existencia de Dios. David
repite: "Es sabido que el amor existe en el mundo". ¿Es entonces
el amor la prueba de la existencia de Dios?
Bien puede servir, a manera de resúmen y conclusión, este
extracto de un ensayo de Birgitta Steene (*), a propósito de esta
película:
"Probablemente, Dios-como-amor queda solamente como un mensaje en esta
película, una mera suposición. Quizás esto es todo
lo que Dios puede ser, pareciera decir Bergman, para aquellos que
permanecen en el mundo. Para Karin, quien parte de una muerte-en-vida,
Dios puede mostrar su rostro: 'Por ahora vemos a través de un
vidrio, oscuro; luego cara a cara: ahora lo conozco en parte; pero
luego, lo conoceré justo cuando también yo me conozca.'
Estas palabras de la primera epístola de Pablo a los Corintias,
y que da el nombre a la película, se refiere a que el encuentro
con Dios es al momento de la muerte."
Es cierto, el cine de Bergman nos enfrenta a algo más profundo,
pero el espectador no debe tomarlo como algo repulsivo o intratable,
sino al contrario, como una oportunidad de apreciar el cine como un
verdadero medio de expresión de ideas, algo que Bergman, como
pocos, ha sabido hacer con gran maestría y sensibilidad.
A través de un vidrio oscuro (Såsom i en spegel).
Escrita y dirigida por Ingmar Bergman.
Fotografía de Sven Nykvist.
Con: Harriet Andersson (Karin), Gunnar
Björnstrand (David), Max von Sydow (Martin) y
Lars
Passgärd (Minus).
(*)
Tomado del ensayo "The Isolated Hero of Ingmar Bergman" por
Birgitta Steene para la revista Film Comment de 1965 y disponible (con
suerte) en
http://www.mip.berkeley.edu/cgi-bin/cine_doc_detail.pl/cine_img?16184?16184?1. Traducción de Victor.
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