marzo-mayo 2006        Auditorio del Cimat       18:00 hrs.

Ciclo: Tres Trilogías



















A través de un vidrio oscuro
  

   Peter Matthews, ensayista y estudioso de la obra de Ingmar Bergman (Uppsala, Suecia, 1918), describió de esta forma el cine de este realizador:
   "El cine de Bergman es vigorosamente confesional, y a menudo parece una proyección de la propia mente dividida de su creador. Es como si el diálogo fuera realmente un agonizante monólogo en el cual id y superego, lo divino y lo demasiado humano, lucharan por la supremacia en un teatro interno perpétuo...".
   Estas palabras son muy adecuadas al tratar de describir esta cinta con que da inicio su también llamada "trilogía de la fé". La premisa fundamental puede formularse en estos términos: si Dios existe, ¿bajo qué formas se nos presenta?, ¿cómo podemos percibirlo?
   La historia toma lugar en una isla del mar Báltico, donde David (Gunnar Björnstrand), escritor de novelas pasa el verano con su hija mayor Karin (Harriet Andersson), su hijo menor Minus (Lars Passgärd) y Martin (Max von Sydow), el esposo de Karin.
   Karin sufre de esquizofrenia, su vida se posa sobre una delgada línea que apenas separa la realidad de sus fantasias y temores. Martin, hace más el papel de doctor y protector que de esposo, y Minus, es un adolescente confundido por la breve insinuación erótica que tiene con su hermana y la falta de comunicación afectiva con su padre. David, el padre, es quien origina los conflictos fundamentales de la trama. Su trabajo como escritor (que se insinúa mediocre), ha estado siempre por encima de su familia, reflejándolo en actos tales como el abandono constante y la utilización del padecimiento de su hija para sus fines literarios. El frágil equilibrio mental de Karin se ve finalmente roto al descubrir el diario de su padre, donde ha escrito: "Su enfermedad es incurable, solo periodos ocasionales de lucidez. Lo supuse desde hace mucho, pero la certeza, no obstante, es casi insoportable. Estoy horrorizado por mi curiosidad, por la urgencia de registrar el progreso, de hacer una descripción de su gradual desintegración. Para utlizarla". Ella es entonces consciente de su utilización como un objeto en la obra de su padre. Su derrumbe es total.
   Karin oye una voz (¿la voz de Dios?), a través de una pared de papel tapiz marchito, en el ático. En una escena crucial de la cinta, justo en el momento de la llegada de un helicóptero que llevará a Karin de regreso al sanatorio mental, ella tiene una de sus visiones. Se escucha el ruido del helicóptero, una puerta se abre, su padre es un expectador impaciente, su esposo sufre por ella a su lado. Dios aparecerá, a los ojos de Karin... el terror se apodera de ella. Luego repite: "Tuve miedo. La puerta se abrió, pero el Dios que apareció era una araña. Vino hacia mi, y vi su rostro. Era un rostro terrible, y frío, que trató de penetrar en mi... He visto a Dios."
   Karin se aleja con su esposo en el helicóptero. Quedan al final la conmoción y la duda. El atardecer llega a la isla ahora habitada solamente por David y su hijo Minus. La percepción del mundo es distinta para Minus (el sabe ahora que todo puede suceder), su mente confusa requiere alguna esperanza, tal vez un Dios, y más aún, requiere alguna prueba de la existencia de Dios. David repite: "Es sabido que el amor existe en el mundo". ¿Es entonces el amor la prueba de la existencia de Dios?
   Bien puede servir, a manera de resúmen y conclusión, este extracto de un ensayo de Birgitta Steene (*), a propósito de esta película:
   "Probablemente, Dios-como-amor queda solamente como un mensaje en esta película, una mera suposición. Quizás esto es todo lo que Dios puede ser, pareciera decir Bergman, para aquellos que permanecen en el mundo. Para Karin, quien parte de una muerte-en-vida, Dios puede mostrar su rostro: 'Por ahora vemos a través de un vidrio, oscuro; luego cara a cara: ahora lo conozco en parte; pero luego, lo conoceré justo cuando también yo me conozca.' Estas palabras de la primera epístola de Pablo a los Corintias, y que da el nombre a la película, se refiere a que el encuentro con Dios es al momento de la muerte."
   Es cierto, el cine de Bergman nos enfrenta a algo más profundo, pero el espectador no debe tomarlo como algo repulsivo o intratable, sino al contrario, como una oportunidad de apreciar el cine como un verdadero medio de expresión de ideas, algo que Bergman, como pocos, ha sabido hacer con gran maestría y sensibilidad.


A través de un vidrio oscuro (Såsom i en spegel
).
Escrita y dirigida por Ingmar Bergman.
Fotografía de Sven Nykvist.
Con: Harriet Andersson (Karin),
Gunnar Björnstrand (David), Max von Sydow (Martin) y Lars Passgärd (Minus).

(*) Tomado del ensayo "The Isolated Hero of Ingmar Bergman" por Birgitta Steene para la revista Film Comment de 1965 y disponible (con suerte) en http://www.mip.berkeley.edu/cgi-bin/cine_doc_detail.pl/cine_img?16184?16184?1
. Traducción de Victor.

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